Cuando la madre de Rumi escucho el alboroto y el ruido pensó que había ocurrido lo peor que otra desgracia estaba oscureciendo el sendero de su preciada familia sim embargo lo que verdaderamente sucedió fue igual de peor que la muerte tocando su puerta. Su hijo, retoño de su amor y al que siempre querrá estaba desaparecido. Y los días que le sucedieron a esa desgracia era una mancha en su memoria, debilitada por el paradero desconocido de su hijo, ella se sumió en un pesar que la excluía del resto del mundo, comía porque sus ayudantes la forzaban, se despertaba porque creía escuchar la voz de su hijo y conciliaba el sueño al tener la seguridad de que vería a su hijo en un prado dorado de espigo. Su hijo estaba desparecido y se había llevado consigo parte de su alma, estaba al borde de una tristeza de la que nadie la podría sacar, pero fue la visión de su propio hijo envuelto en plumas de colores intensos que le dieron la esperanza que casi pierde para siempre. Su hijo est...
En sus sueños el príncipe deseo no ser solo él, el liberado de sus responsabilidades, también deseo lo mismo para su tío, se imaginó un futuro juntos libres de decisiones y cargas que limitaba la libertada de ambos, lo deseo con tanta fuerza que soñó con su tío. En sus sueños estaba parado en un prado de un verde que no había visto antes, y el olor que desprendía el pasto era tan fuerte que el respirar se hacía pesado, de pronto vio a su tío, una figura lejana en el firmamento que la reconocería en cualquier lugar. Quiso llamarlo y estaba a punto de hacerlo cuando su espalda comenzó a picar y arder, al inicio era leve, como una simple molestia, pero con cada respiración el dolor incrementó impidiéndole caminar. Sus piernas se doblaron cayendo al suelo en un intento de mitigar el dolor, llevo sus manos a la espalda desesperado por encontrar el causante del dolor solo ese movimiento lo empeoro todo, fuertes espasmos de apoderaron de sus extremidades, el pecho comenzó a ar...